Tras engullir la comida universitaria ya que Pey estaba en Estocolmo con Ainara, nos dirigimos a casa, donde descubrí un recibo de la asociación de estudiantes en la que me indicaban que si no pagaba empezarían a cancelar las tarjetas universitarias y toda mi identificación universitaria (si no perteneces a la asociación no puedes presentarte a los exámenes). Ni que decir tiene que era tarde para ponerse a buscar un banco, porque quién va a trabajar un viernes a las 3 de la tarde (aunque no debería sorprenderme tanto porque en España tampoco lo hacen).
Por lo menos me cabía la esperanza del afterwork Babar, que debe ser el mejor de la ciudad, por 49 sek te tomas dos cervezas y buffe libre. Sin embargo, tras ver pasar a 4 tranvías seguidos de la línea 8 (la única que no nos sirve) averiguamos que el ghetto estaba siendo sitiado, nos estaban aislando: un accidente hizo que se cortaran las principales vías de comunicación con el centro.
Por la noche, tras mucho insistir por parte de Víctor salimos por la avenyn, y tras preguntar un buen rato llegamos a Park Lane. A parte de que el pub era increíble y con muy buena música, una de dos: o ese sitio era un prostíbulo encubierto de lujo, o es que a las mujeres les exigen 90-60-90 para entrar.
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