
(es coña, jeje.)
A la mañana fui a la universidad porque había quedado con mi grupo de trabajo sueco, pero como es habitual en mí, llegué tarde y no les encontré. Al final, me encontró uno de ellos a mí, y cuando les encontré tenían ya casi todo hecho. Lo peor es que me han perdido el respeto y ahora no paran de hablar en sueco.
Por la tarde fui a la universidad a seguir con el maldito trabajo de introduction to automotive engineering, tan sólo espero que el trabajo de sus frutos, y que luego no tenga que estudiar tanto para el examen final. Lo cierto es que este sistema de tan sólo dos asignaturas cada 2 meses es inmejorable, te obliga a un aprendizaje continuo, a no desengancharte y encima al hacer trabajos todo el día luego es más fácil el examen. Además, los residuos de las asignaturas que se posan en tu cabeza de por vida se te acaban quedando mucho mejor.
Ya por la tarde llegó Miguel a casa y nos contó que se lo pasó muy bien en Estocolmo, pero que era bastante más bonita que Göteborg, que era como pasar de vivir en Donosti a Pasajes (véase la nota superior). Además de Miguel también llegaron unas horas más tardes los padres de Ander tras pegarse una matada de viaje, y más frescos que nosotros cuando vinimos.
Tras ir a nadar con Pey a la piscina esquivando orcas y demás objetos flotantes de la piscina, regresamos a casa a cenar y a descansar, ya que nadie quiso salir.

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