
Tras fregar platos, encimeras y suelo como un esclavo, decidí darme una ducha y prepararme para programar durante unas horitas la gráfica de Potencia de un motor. Al final, tras grandes esfuerzos y algún que otro consejo lo conseguí.
Afortunadamente salimos de casa aunque sólo fuera para ir al supermecado a comprar mi té. Pues sí, soy así de raro, por las mañanas sólo me sienta bien el té: ni leche ni café, sino té.
Por último, para terminar el día decidimos aprovechar el magnífico ancho de banda del piso para ver la vida de Brian en internet. Menudo home cinema que nos montó ander con el portátil y los sofás!

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