
Después, llegué a casa y tuve que comer bastante rápido porque tenía clase a la tarde, 4 horas de economía (eso sí, como siempre 45 min y descanso 15). Afortunadamente, tocó hablar de Zara, y gracias a ser español y mi experiencia de primera mano conseguí hacerme un hueco entre los gigantes vikingos de mi grupo (excepto Stefan, ése es de mi altura).
Ya por la tarde-noche sucedió lo que todos temíamos que podía llegar a pasar, estaba en la cocina fregando un momento después de cenar, cuando derepente oí un grito rápido y agudo (evidentemente pensé que era Pey, el principal artífice de dichos sonidos guturales) pero al comprobar que el que entraba en la cocina era Miguel me quedé atónito.
Pues sí, ha quedado patente. Ha caído el más cuerdo de los 4. La enfermedad es contagiosa, por favor, envíen ayuda, repito, envíen ayuda. Tal vez sea demasiado tarde. Por favor, sáquenme de aquí.
Más tarde estuvimos Ander y yo organizando el viaje a los fiordos Noruegos, en plan road trip por escandinavia. Os mantendré informados.


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