Como tantos otros días, tocó levantarse a las 6.30 para asistir a una charla soporífera, y es que estoy convencido de que el cuerpo humano no está preparado para aguantar una charla de 2 horas a las 8 de la mañana. Era entretenido ir viendo como toda la clase iba cayendo como moscas en un sueño profundo: los chinos fueron los primeros en caer (cayeron todos) y después se les fue uniendo más gente. Ya para la segunda hora de charla me tomé un café y pude concentrarme sin problemas (pues era ya una hora normal).
Después de clase, Miguel y yo fuimos al migration board para registrarnos como estudiantes europeos, pero antes pasamos por la oficina de turismo para preguntar cosas sobre nuestro road trip a Noruega. Cuando le preguntamos a la chica que nos atendió a ver si Noruega era más caro que Suecia contestó: Sí! (en menos de un microsegundo), y añadió: lo notaréis en cuanto lleguéis.
Por la tarde como Ander estaba con sus padres recorriendo Göteborg, nos fuimos Pey y yo a un afterwork (Miguel se quedó en casa) a cenar algo. Entramos en un bar bastante chic (no sé si se escribe así o con 'tx') donde había comida algo oriental. El problema fue que toda la comida que servían era fría, y claro no entra tan bien empacharte a comer cosas frías. Principalmente comimos macarrones con una salsa riquísima, y como 20 pinchos morunos cada uno de pollo picante y de cerdo con otra salsa exquisita.
Al llegar a casa estuvimos llamando a gente para buscar plan para la noche, hasta que al final llamé a mi compañero de trabajo Borja y fuimos Pey y yo a una fiesta a la que nos invitaron Irene y Elena. Cuando entramos alucinamos; pedazo de casa! un chalet, todo el mundo tiene mejor piso que el nuestro: la distribución es idéntica, pero estaba todo en muchas mejores condiciones, parecía un hogar.
Así fue como llegamos a la fiesta, donde conocimos a gente, bebimos cervezas, se bailó (sobre todo Pey), alguien rompió un vaso y tiró los cristales por la ventana (evidentemente Pey), a alguien se le derramó otro vaso, aprendimos un juego francés del estilo al o'kalimotxo o 21 aceituno pero soplando cartas...En definitiva, que estuvo muy bien la fiesta de Elena e Irene, y ambas fueron muy amables.



Al salir de la fiesta volvimos a casa con Laura (una chica catalana que está en su segundo año aquí) para luego ir a su palacio zarista. Yo ya sospeché lo que me podía esperar cuando vimos al mayordomo darnos la bienvenida a las 5 ó 6 de la mañana y traernos un chocolate caliente. Ahora en serio, parecía un hotel, eso es otro nivel, un baño que era como nuestro salón, con mampara trasparente para la ducha, un salón lleno de sofás y con tele, una cocina increíble con un frigo para cada uno...
Os dejo unas fotos del modesto lugar: