Al llegar a la universidad descubrimos que el trabajo de economía del que os llevo hablando semanas había que entregarlo para el día siguiente. Ni que decir tiene que les entró el pánico y se pusieron a trabajar eficazmente. Bueno, eficazmente...depende de si consideras que el estar 2 horas delante de un ordenador corrigiendo fallos ortográficos entre 4 personas es eficaz...
A todo esto, viendo que a ese ritmo nórdico de trabajo no nos daba tiempo de acabar decidieron hacer una pausa para irse a cenar y regresar más tarde (esto a las 6 de la tarde). La siguiente media hora fue la peor de mi vida, les había dicho que no tenía hambre porque era demasiado pronto. No obstante, al oler como uno se comía una pizza barbacoa entera, otro un plato de kebab con patatas y otros dos un kebab más grande que mi brazo (todo esto en una sala cerrada) mi tripa me traicionó vilmente y empezó a rugir como una bestia.
Evidentemente tuve que huir y comprarme una chocolatina en la máquina para poder sobrevivir a semejante hambruna. Afortunadamente, hacia las 9 conseguí escaquearme halegando que estaba organizando la fiesta sorpresa de cumpleaños de Pey.
Cuando llegué cené rápidamente, y aunque parezca mentira conseguimos distraer a Pey para que no se diera cuenta de que Ander había salido de casa para abrir la verja de abajo a Elena y a Guillem. Un minuto después entraron por la puerta portando dos tartas. Más adelante se nos unieron Manu y Héctor.
En cualquier caso Pey tuvo su fiesta moderado de 22 cumpleaños: dos tartas, unas cervezas, unas gominolas y el regalo de Pey: una Negrita.
Nota: Que quede claro que subo la imagen para que la gente no malinterprete 'una negrita' como Guillem.


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