El caso es que tras dar un paseo al fin encontré los pingüinos! Lo cierto es que son graciosos, pero son mucho más pequeños de lo que esperaba, supongo que será así su especie. Algunos se bañaban, otros tomaban el sol y otros tan sólo andaban con su gracioso moviemiento pendular. Aquí os dejo unas fotos (incluso conseguí que posaran para mí):
Después me di una vuelta por Linnegatan, que al pasar en tranvía siempre me ha parecido la parte más bonita de la ciudad aunque no tenga tanto movimiento como la avenyn. Y efectivamente, es la zona más pija con diferencia. La arquitectura de las casas y las calles es distinta, es la parte más bonita de Göteborg con diferencia. Incluso encontré un café increíble con lámparas de araña de un tamaño que casi no te dejan ver al que tienes sentado enfrente.
Como me entró el apetito con tanta vuelta y ya tenía el olor a pescado metido por los pingüinos, decidí coger sushi para llevar y volví a casa para devorarlo. Es caro y te expones a coger anisakis sí, pero qué rico está.
Por la tarde estuvimos estudiando, qué novedad, pero por lo menos fuimos a casa de Guillem a ver el partido del Barça contra el Atleti (evidentemente el último perdió). Ya en casa decidí ponerme a estudiar para sentirme productivo, pero antes decidí zamparme la GRANDIOSA. Se trata de una pizza con ese mismo nombre a la que le he agregado en mi laboratorio secreto de grasas saturadas y colesterol: bacon, salchichas y carne picada. (Por lo menos dejé un cuarto).

No hay comentarios:
Publicar un comentario