Menos mal que para el lunes 12 el tranvía llegará casi hasta mi portal...
Curiosamente, mientras iba hacia Chalmers tuve tiempo para reflexionar sobre la natalidad sueca al ver a un padre más joven que yo llevando a su niño en un especie de suspensorio adherida al torso. O bien los bebés aquí son increíblemente grandes, lo que no sería raro teniendo en cuanto el tamaño que finalmente alcanzan, o juraría que aquí es normal ver a niños que hasta ya hablan en sillita y con chupete.
Después tuve que comer una vez más en el tranvía porque sino no me daba tiempo de regresar a la tarde a hacer a que no adivináis el qué....
Exacto! el trabajo de nuevo.
Lo curioso es que mientras íbamos hacia Chalmers sucedió algo muy extraño que sólo sucede en los eclipses lunares de los años bisiestos: aparecieron REVISORES!!!! Sí, resulta que no es un mito después de todo y que no es una especie en peligro de extinción porque aparecieron 4 ó 5 juntos.
A todo esto Ander tuvo que huir cual liebre salvaje y bajar del tranvía casi en marcha al darse cuenta de que no llevaba encima su pase de TPU (transporte público urbano). Sabéis lo mejor? Que el tío encima tiene 3: el suyo y los de sus padres que dejaron aquí.
Más tarde regresé a casa aunque con algún que otro impedimento, pues el tranvía en el que iba dijo algo en sueco y dió la vuelta (supongo que por horario) y yo no me di cuenta hasta unos pocos minutos después. Ya en casa una vez más no hice nada, sólo que ahora sé que puedo permitírmelo porque me ha dicho uno de los suecos que él suele estudiar la víspera para este tipo de exámenes económcos y aprueba bien. Si que como de erasmus no se estudia en ningún lado.



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