Por lo menos conseguimos aficionarle a Ander a los chicken wraps, ese delicioso rollo de pollo que solo cuesta dos euros, y eso en Suecia está tirado.

Además, tuvimos que aguantar a Pey todo el día mucho más nervioso de lo habitual porque volvía a España al día siguiente. Eso sí, esta vez no se me ocurrió la fatal idea de drogarle. No penséis mal, para Pey el café es como una droga que le hace más veloz e hiperactivo que el corre-caminos.
Además, por la tarde, hicimos limpieza general del piso: cocina, salón y baño. Quedo la casa digna de vivir en ella, aunque a cambio el cuchitril perdió parte de su esencia.

Por la noche Ander y yo decidimos hacernos unos sanos espaghettis con soja, lo que trajo la ira de Pey, que había estado toda la semana esperando para hacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario