Sin previo aviso estalló un bombazo a las 11 de la mañana en el aparcamiento del edificio principal de la universidad (porque lo de avisar en Álava, como si no hubieran avisado). En una zona de tránsito en una universidad pusieron un coche bomba con 100 kg de explosivo. No sé qué será lo próximo, en una guardería tal vez?
Nos tocó muy de cerca porque evidentemente, al ser nuestra universidad conocemos a mucha gente que estudia allí. Estamos hartos de que este tipo de gentuza se nombre defensora del pueblo vasco, de que atemoricen, extorsionen y asesinen a su propio pueblo y a todos aquellos que no piensan como ellos. Vergüenza es lo que siento.

Tras recuperarnos del impactante suceso, decidimos salir a los bares de la universidad. Allí encontramos a Nuria, con quien estuvimos tomando algo antes de hacer cola (menudo frío, casi a 0ºC) para entrar en el Gasquen, porque arquitectura era impenetrable.
Allí estuvimos echando unas risas con los españoles, ingleses, franceses y checos hasta que llegó el turno de volver en el último tranvía. Tras llegar con la lengua fuera a la parada vimos que faltaban 40 min y dimos por hecho que habíamos perdido el último (porque luego hay uno que tarda 2 horas en completar el recorrido). Pero milagrosamente derepente se actualizó y bajó a 4 min. Justo cuando llegó el tranvía Manu fue a por Elena y volvió con un pequeño recuerdo...En el tram apareció Guillem de la nada, y nos fuimos a casa a descansar.

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