Os alegrará saber que esta vez no pretendo hablar de comida en absoluto. El día comenzó con la visita que teníamos que hacer al coordinador Erasmus Pey y yo, fue como una ruta del tesoro con una dirección mal puesta, y a la hora de comer de todo el mundo.
Después decidimos comprar el Göteborg Pass con Cris y hacer un poco de turismo por la ciudad para limpiar los pulmones del aire viciado del ghetto. Empezamos por el barco enorme de velas que hay en el muelle norte de la ciudad, donde Pey se coronó rey del mundo:
Después decidimos comprar el Göteborg Pass con Cris y hacer un poco de turismo por la ciudad para limpiar los pulmones del aire viciado del ghetto. Empezamos por el barco enorme de velas que hay en el muelle norte de la ciudad, donde Pey se coronó rey del mundo:
Tras una rápida visita al payaso nos dirigimos hacia la parte vieja de Göteborg, pasando por un curioso cartel en varios idiomas que nos vaticina un futuro peculiar y un gran peligro inminente:
Fue en la parte vieja de Göteborg cuando Pey nos reveló su tremenda ampolla y sus pocas ganas de seguir adelante con la tremenda escalinata que nos aguardaba. Tras mucho esfuerzo, interminables jadeos e innumerables descansos conseguí llegar al final y coronamos la cima.
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Tras descender del K2 de Escandinavia, nos dirigimos hacia Slottskogen, un parque enorme en mitad de la ciudad con animales en cautividad. Gracias a la peripecia de Cristina Rodríguez de la Fuente y a sus largas horas viendo los documentales de animales de La 2 conseguimos ver especies a las que estamos poco habituados:
Afortunadamente también vimos otras especies como focas a lo que solté: qué envidia ir dando saltitos con tu barriga, y Pey respondió sí, dan ganas de tumbarse sobre esa almohadita...Al final, tras muchas cuestas y acusaciones de Pey respectivas a su ampolla, conseguimos ver también Alces, ciervos, gansos, etc.Salir del parque fue una odisea, pues cuando decidimos que queríamos salir estábamos exactamente en el centro de un parque del tamaño del centro de Donosti. Afortunadamente nos topamos con una sueca que era hija de uno de Canarias y tras 20 min conseguir salir del laberinto del fauno.
Más tarde decidimos utilizar el bono de transporte público para ir a las islas del Oeste de Göteborg, y allí descubrimos miles de embarcaciones y veleros, era IMPRESIONANTE. Se estaba haciendo tarde, pero decidimos ir a la isla más lejana en ferry. Pronto nos daríamos cuenta de que aquí la vela es deporte nacional.
Al final por el frío y la hora decidimos quedarnos en la tercera isla en que paraba el ferry y ver qué había por allí. Es increíble como pueden hacer una vida tan normal en islas comunicadas solo por mar y con tan pocos recursos en una isla tan pequeña. En concreto, en esta isla había 1300 habitantes, y prácticamente todos eran marineros, un sitio que merece la pena visitar.
Tras entrar corriendo en el último super abierto de Göteborg, Pey nos hizo unos spagettis con pollo y soja que devoró como un salvaje tigre.

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1 comentario:
No sabía que te habías hecho blog! Qué envidia las primeras peripecias erasmusianas... Disfrutad mucho. Un besito!
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