No pude evitarlo y sin la ayuda de nadie el payaso se apoderó de mí y mi débil carne sucumbió: me compré mi primer milk shake!!
Tras dar una vuelta por el centro, Ander y Cris se fueron a cenar al puerto de Goteborg de despedida mientras Pey y yo regresábamos sin ser conscientes del peligro que nos acechaba. Al llegar al ascensor coincidimos con la vecina del apartamento de enfrente, una señora de unos 70 años con más pecho que espalda, que nos tuvo más de 10 min hablando en el rellano sobre lo chungo y peligroso que es Frölunda.
En el rellano sí, el que siempre huele a vómito de culebra renegada con olor a pescadilla. Por lo menos hemos obtenido información sobre la procedencia de semejante hedor, creemos que se trata de uno o varios loros que tiene en su casa.
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