Después de comer fui a la universidad, donde tuve 4 horas de clase. La verdad es que con el frío que hacía fuera, que hizo negativo todo el día, no me importó tanto. De hecho cuando salimos Elena y yo de la última clase, a eso de las 5 de la noche, tuvimos que esperar un rato en la parada del tranvía y no lo he pasado peor en mi vida. Era peor que una sesión de acupuntura realizada por alguien con Parkinson. Normalmente los vaqueros son una prenda que sirven en cualquier época del año, ya que en general nunca solemos tener frío en las piernas en España; pero claro, esto es Suecia.

Como iba diciendo cuando salimos de clase nos fuimos al afterwork The Queen, en Viktoriagatan. La comida no estaba mal, y Elena nos consiguió sitio rápido engañando a un pobre sueco despistado. Además nos salió bastante rentable, ya que sólo pagamos la cerveza: 25 kr. El problema fue cuando nos contaron otros españoles de hogsbo que en realidad para poder coger comida había que pagar extra. Qué vergüenza!
Por la noche Miguel se quedó en casa con Diego, que había venido de visita, y Ander y yo fuimos a casa de Manu y estos para la preparty. Estuvimos un rato charlando y muriéndonos de envidia porque tienen el pro-e en el portátil, con dos mandos: lo que le faltaba a Ander para no salir de casa!
Algo más tarde fuimos ya para el centro a la discoteca Pustervik. Me habían dicho que la música era alternativa, pero no me lo pareció tanto. La verdad es que el sitio me gustó bastante, aunque seguramente a Héctor más. Cuando salimos me compré unas alitas del burguer king, que todavía estaba abierto y así fui picoteando de vuelta a casa en el tranvía.


No hay comentarios:
Publicar un comentario