Después de semejante esfuerzo no creáis que me tumbé a descansar no, me puse a estudiar mi parte del trabajo de marketing: promociones. Sinceramente no ponía nada que no supiera ya en todo el libro, pero en fin, el leer no mata...Bueno, a veces sí.
Por la noche Miguel fue a ver el partido del Barça a casa de Andreu y nosotros nos preparamos para salir. Se supone que había una fiesta black & white en Medicinaregatan, pero como fuimos algo tarde fuimos directamente a Sticky Fingers con Ondret, Jacob, Jaime, Barbara, Jaume, Héctor y nosotros. De todos modos antes de ir bebimos unas sidras de pera que hemos encontrado, que a mí al menos me recuerdan a Werter's Original.

El pub era bastante mejor de lo que recordaba, tenía unos 3 pisos y en todos ellos había bastante gente. Además, una vez más comprobamos que las suecas son muy abiertas, como debe ser! Bárbara se lo debió de pasar de miedo a juzgar por su estado, y nosotros descubrimos que los suecos son tremendamente amables e incluso 'invitan' a copas. A la vuelta a casa, tras discutir con el segurata para que le devolviera a Barbara su chaqueta porque había perdido la ficha, vimos un trofeo digno de nuestro piso, y así lo obtuvimos.

No obstante, Ondrej decidió invitarnos a degustar el Slivovice, un especie de brandy de ciruela. El caso es que es de cosecha propia porque lo hace él a partir de ciruela a lo Homer en la bañera. Más tarde, Jaime se despertó de la cama y se nos unió a Ander, Pey, Ondrej y a mí. Y al rato sucedió, parece que no aprendemos la lección: siempre que ponemos ska-p pasa alguna desgracia, la última vez fue Pey con la rodilla y esta vez.....

Destrozo total!
Los hechos que a continuación narro son producto de horas de investigación y análisis de lo sucedido entre diferentes partes.
Bajo el liderato de Ondrej comenzó el destrozo: teles (que ya estaban rotas), lámparas, sillas y mesas; todo destrozado. De hecho, nos pareció tan divertido que fuimos a despertar a Guillem a las 5 de la mañana a porrazos a su puerta (éste fue Ander). Después Ondrej remató la tele que hacía días Manu había reventado con un palo de golf. Yo tiré un cojín asesino que casi mata a Ander, después usé una lampara para rematar la tele cuando Jaime se cansó y al rato caí sobre los cristales. La otra tele se cayó dos veces. Pey miraba atónito a pesar de lo predecible. Ander tiró la silla y pateó. Ondrej fue el rey escombro: de una patada reventó la silla y luego atravesó la mesa a puñetazos justo antes de caer en un profundo sueño. Tan profundo, que tuvimos que llevarlo a su cama...
Conclusión: No mezclar checos y vascos y menos bajo el efecto del Slivovice.

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