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Martes 9: Comienza el estudio

A una semana de empezar los exámenes decidí empezar a estudiar ya en serio. El tema es que el curso de sustainable es fácil la teoría, pero los problemas pueden ser lo peor que hay, de no saber por dónde agarrarlos. Y en cuanto al curso de marketing, pues es lo que tiene no ir a clase, que luego te tienes que leer un montón de papeles y te vuelves loco entre apuntes (pocos), slides, libro, comprendio...

De todos modos por la mañana fui a clase se sustainable y luego volví para comer. Ya que hice una super compra final en el Hemköp decidí comer de lo lindo: pasta china, con gambas, salmón, otro pescado llamémoslo X, bambú, zanahoria, cebolla y muucha soja.

Acabé que no me podía casi ni mover, lo que evidentemente no es bueno para estudiar. Por eso mismo tardé lo suyo en ponerme a estudiar en serio; es que hasta que no se digiere la comida ya se sabe que estudiar es como lo de bañarse: te puede dar un corte de digestión y quedarte ahí!


Más tarde se levantó una bruma horrible que vaticinaba un descenso importante de temperatura, pero yo a pesar de eso bajé en camiseta a hacer la colada. Quizá por eso me pasé luego tosiendo media tarde...

Además decidimos aprovechar la tarde para pesar nuestro equipaje para mandarlo de nuevo a España. Ahí comenzó mi gran problema. Enseguida llené una maleta de 20 kg para mandarla con mailboxes, metiendo ropa que no iba a usar más. Después llené una maleta provisional de 15 kg, que es el equipaje permitido de ryanair. El problema es que todavía me quedaban unas cuantas cosas de equipaje de mano, el edredón, los abrigos, los zapatos, algunas mudas y el bañador.

Parece una tontería, pero como no tengo más maletas, llamé a casa y sólo se nos ocurrió una solución: utilizar la bolsa china con cremallera que llevamos 3 meses usando de basura de reciclaje de cartón (por lo menos no es la orgánica). Tras una etapa de lavado a no menos de 40ºC, se mete la ropa hasta llenar la bolsa y listo!

Más tarde sucedió lo impensable, como estaba llena la piscina, Pey me convenció para ir al gimnasio. Lo cierto es que no estuvo mal, claro que sólo hice bici y como mi intención no era matarme, pues me lo pasé genial en mi bici, al más puro estilo verano azul mientras Pey sudaba más que Camacho en una sauna.

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