Tras levantarnos temprano para haber salido el día anterior, nos dispusimos a recoger toda la casa para dejarla mínimamente aceptable. Eso sí, primero fuimos a Chalmers para acabar de rellenar papeleo. Además coincidimos con Ondrej y Jacob que se iban en autobús a su páis: 18 horitas de viaje nada menos!
Afortunadamente, después de comer aparecieron los Frölunderos para despedirse, menos Elena e Irene quienes tenían exámenes y reuniones. De este modos al resto pudimos encasquetarles montones de cosas que ya no nos eran útiles, desde cuchillos a toallas. Así pues tras cargar con montones de cosas a Laura, Andreu, Nuria, Guillem, Gerardo, Manu y Jaime nos despedimos hasta más ver.
Hay que reconocer que cada Frölundero nos ha aportado algo y que gracias a ellos ya nunca seremos los mismos porque siempre nos quedarán ahí esos recuerdos: la bondad de Nuria, la mirada escrutadora con la que sabes que Guillem está maquinando algo, la sinceridad de Laura (y evidentemente sus guisos), la locura de los checos, la simpatía de Elena, las vivencias de Jaime, la inconfundible barba de Manu.... Aunque somos vascos y un poco brutos, hay que reconocer que fue un momento emotivo la despedida, y que las lágrimas de Nuria calaron en nuestros corazoncitos (qué maja es esta chica!). Desde luego no fue un hasta nunca, porque volveremos a Frölunda de visita, seguramente este mismo año.
Adiós y Gracias a todos!
Hasta más ver Frölunderos, no os olvidaremos!
Para quitar un poco de hierro al asunto incluyo una foto de Ander durmiendo en Luton (Londres):




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